Guía de supervivencia: Navidad con SIBO

Villancicos, el puesto de castañas, las colas para comprar lotería, las luces de colores, los mercadillos, un brindis,… La Navidad, esa época festiva en la que todos nos reunimos para celebrar, muy vinculada a la familia y al reencuentro con viejos amigos. Se presupone feliz pero para muchos de nosotros, cuando sufrimos Sibo e intolerancia a la fructosa, celiaquía, sensibilidad al gluten no celíaca o cualquier otra patología digestiva, puede convertirse en una auténtica pesadilla. Por eso he pensado que pueden ser de utilidad algunos consejos que me han ayudado a mi.

Si padeces o has padecido síntomas relacionados con el Sibo e intolerancia a la fructosa, o quizás aún no te lo han diagnosticado pero te sientes indentificad@ con el diagnóstico de Síndrome de Intestino Irritable, es más que probable que me entiendas cuando afirmo que las Navidades pueden ser una auténtica pesadilla.

Durante mis primeras Navidades tras el diagnóstico de Sibo e Intolerancia a la fructosa llevaba meses haciendo una dieta bastante restrictiva y tocaba enfrentarme a la cena de empresa, comida de amigos y familiares. Estas situaciones a priori de celebración y que por mi carácter abierto siempre me habían resultado agradables, empezaron a generarme bastante ansiedad ¿Que iba a comer?, ¿Que cara pondrían los demás al ver que no iba a beber alcohol?,¿Cómo podría explicar sin parecer un perro verde que no podía probar ese plato delicioso? y lo más importante ¿no me pondría mala a morir?.

Es curioso, pero cuando una persona pasa por una cirugía, nadie se cuestiona que su alimentación debe adaptarse a su estado de salud. En cambio, con las intolerancias alimentarias, SIBO, celiaquía,… se suele empatizar poco. Parecen”problemas menores” e incluso los familiares más cercanos no son realmente conscientes de cómo nos condicionan y acabamos tragando con comentarios del tipo:

Venga mujer, que por un día que te saltes la dieta no pasa nada

“Un poquito de pan no te va a hacer daño”

“No seas tonta, come lo que quieras, mañana haces dieta y ya está”

“Que bajón, si no puedes beber una copa de vino no merece la pena vivir”

Seguro que vostr@s tenéis frases mucho peores que estas 🙁 por desgracia!!

No os podéis imaginar mi careto todas las veces que he escuchado comentarios de este tipo. Me ponía furiosa y maldecía para dentro “…si claro, como tu no tienes que pasar el puñetero día después…” . Finalmente llegaba la tristeza por sentirme desgraciada al no poder disfrutar de las fiestas y toda esta cascada de emociones hacían casi inevitable la aparición de los cólicos, la distensión abdominal, etc…Incluso antes de comer o beber nada.

Teniendo en cuenta que estas fiestas giran en torno a mesas repletas de comida y alcohol, se hace difícil poder dar consejos realmente eficaces para afrontar la situación. Además, dependiendo de la etapa en la que estés, tu alimentación será más o menos restrictiva. Aún así, creo que las siguientes recomendaciones pueden aportarte algo de luz:

  • Proponer tu casa para hacer la comida/cena. Así podrás preparar un menú adaptado que los demás estarán encantados de compartir contigo. No tienes porqué elaborar todo el menú, que los demás lleven otras cosas, pero al menos estarás más tranquil@ sabiendo que ingredientes llevan lo que tu cocines.
  • Opta por elaboraciones sencillas y de calidad. Una carne o pescado al horno no necesita muchos ingredientes para triunfar con un plato delicioso sin tener que añadir mil ingredientes que pueden hacerte acabar con cólicos en urgencias.
  • Además del horno, no dudes en probar la olla de cocción lenta. Si no la tienes, es el momento de pedirla como regalo de Papá Noel y cocinar unas carrilleras de ternera añadiendo simplemente un poco de especias al gusto, vas a flipar.
  • Si por el contrario, te toca ir de invitado a la casa de otro, puedes ofrecerte a llevar algún plato para compartir elaborado por ti. Así aseguras que podrás comer algo sin tener que dar muchas explicaciones.
  • Olvídate de la mentalidad de la “dieta y la restricción”.Comer saludable y adaptado a tus necesidades no supone renunciar al placer de la comida. En mi casa, ejercer de anfitriona se ha convertido en una tradición desde hace años. Me siento más cómoda y los demás también descubren que comer “sin gluten” no significa renunciar a comer rico.
  • Si algún plato no te da seguridad y crees que puede sentarte mal, no te sientas obligad@ a probarlo. Comer algo por obligación genera un estrés añadido que dificulta la digestión. Así alimentos que en tu día a día toleras pueden causarte sintomatología.
  • Los dulces requieren un apartado especial. Si en tu localidad hay algún establecimiento que realiza elaboraciones adaptadas a intolerancias, encarga algo para poder darte el capricho. Si, por el contrario, no lo hay, o tienes ganas de preparar algo por tu cuenta, ponte manos a la obra. Yo misma en mi perfil de Instagram tengo alguna receta de turrón o polvorones y aún mejor todavía, el perfil de Instagram de comiendobien.es tiene montón de ideas adaptadas. También podéis acceder a su blog con un montón de recetas dulces y saladas: https://comiendobien.es
  • La mayoría de nosotros, lo que peor llevamos es tener que dar explicaciones y sentirte el raro de la mesa. No tienes obligación de dar explicaciones, ¿Acaso tú se las pides a esa persona qué ha engordado 10 kg desde la última vez que la viste?. Los demás realmente ven más normal de lo que tú crees tus intolerancias. Puedes decir que no estás muy católico del estómago (un clásico) y que no te apetece comer mucho.No eres el/la único/a en el mundo con problemas digestivos. Disfrutar con una buena conversación, unos bailes con el especial de fin de año de fondo en el salón de tu prima o una tarde pinchando remembers con tus amigos no dependen de lo que comas o bebas. La mesa repleta de comida o el brindis son la excusa para pasar tiempo de calidad con la gente que tú quieres.
  • Tema aparte, el alcohol. Muchos de nosotros decidimos “tomar algo” para no sentirnos fuera del rebaño. El alcohol está tan normalizado que, a veces, si no bebes te sientes juzgado. Esta situación puede generar estrés y por lo tanto, empeorar tus síntomas. Si decides beber algo, fantástico, no te sientas mal por ello. Simplemente asume que puede que ese día y el siguiente vas a estar mal, pero no pasa nada, no hay mal que cien años dure y no vas a echar por tierra todo el tratamiento por un día que bebas algo.
  • Si optas por no beber alcohol, fantástico, puedes preparar un cóctel sin alcohol con infusión de hibisco, hoja seca de stevia, menta, limón y cubitos de hielo. O simplemente beber agua, porque es lo que te apetece y punto, ¡Viva la personalidad!. Estoy segura que más de uno aplaudirá tu decisión.
  • Las cenas de empresa se merecen una publicación aparte, jajajjajaja. Probablemente se te pueda atragantar tanto la comida y la bebida como a tu compañero que tiene un estómago a prueba de bomba.Comenta tus intolerancias con la persona que se encarga de reservar la cena para que adapten tu menú. Aún así, no des por sentado que estará adaptado (siento ser negativa, pero la realidad es que hay tantas cenas/comidas esos días que suele haber muchos despistes) y si puedes, pásate un rato antes por el local (o llama por teléfono) para recordarlo.
  • Por último, es posible que simplemente cambiar de horarios, el estrés de las celebraciones, de las compras Navideñas, etc… Puedan hacer empeorar tus síntomas.Los problemas digestivos tienen una gran relación con el sistema nervioso y estas situaciones y cambios de hábitos pueden hacernos recaer. Si después de la cena te pones mal@, no te castigues por ello ni le des vueltas a la cabeza pensando que alimento se habrá colado. Te aseguro, por experiencia propia que,no vale la pena.
  • Para finalmente relativizar tu situación, lo cual te ayudará a sobrellevar una recaída (si finalmente ocurre), recuerda: Incluso los más duros de estómago, en estas fechas suelen empacharse, con dolores, hinchazón, etc…Es lo normal cuando dejamos nuestras rutinas tengas o no intolerancias y/o SIBO, simplemente pasarás unos días malos y no por ello significa que hayas retrocedido.

REMEDIOS PARA SOBRELLEVAR EL DÍA DESPUÉS SI FINALMENTE TE ENCUENTRAS MAL:

Si esto ocurre y te encuentras mal, hay algunos remedios que pueden ayudarte. Siempre hay que personalizar, no es igual las recomendaciones para una persona con IMO y tendencia al estreñimiento que los consejos a aplicar si tu caso es una prevalencia de SIBO Hidrogeno en cuyo caso, lo más seguro, es que te pases el día después en el baño. Aún así, hay algunos tips útiles de manera generalizada:

  • Un clásico: beber mucha agua. Os parecerá una tontería pero no hay mejor manera de detoxificar el organismo que beber mucha agua.
  • Infusiones: si te cuesta beber agua y además quieres incorporar una buena dosis de minerales (especialmente recomendable para recuperar electrolitos en caso de diarrea causada por una intolerancia), no lo dudes y prueba una infusión de te Kukicha. Olvidate de las bebidas energéticas ” para deportistas” llenas de azúcares y prueba esta infusión que a penas tiene teína. Yo lo infusiono 5 minutos en un cacito ( 1 Cucharada por 1 litro de agua) y lo dejo reposar otros 5 minutos antes de consumir.
  • Para regenerar las mucosas, combino la infusión de te Kukicha con un poquito de bebida de agua con kuzu (puedes también añadir algo de pasta de ciruela umeboshi, aunque en caso de SIBO Hidrógeno con principal síntoma diarrea lo desaconsejo). Disuelve 1 cucharadita de café en 1 vaso con agua fría, viertelo en un cacito y cuece a fuego a lento sin dejar de remover hasta que el líquido pase de blanco a transparente. Apaga el fuego, deja enfriar y consumelo a sorbitos.

Recuerda, todo llega y todo pasa, si algún día te encuentras mal, no pasa nada, volverás a tu día a día en dos semanas. ¿Significa esto que debes tirar por la borda todo y comer como si no hubiese un mañana? no, tampoco, soy detractora de las dietas y las restricciones, por eso, creo que lo mejor es intentar adaptar la situación a tus necesidades sabiendo que puedes disfrutar igualmente. Te aseguro que la familia y los amigos más cercanos acaban normalizando tu estilo de vida y poco a poco, “tus intolerancias” dejarán de ser un tema de conversación para romper el hielo al principio de la velada.

Ahhh!! por último, si has decidido que este año no te vas a comer las uvas de Fin de año, tranquil@!!! no da mala suerte!! Doy fe de ello!! me he pasado varios años comiendo media aceituna por Campanada (doce aceitunas de una tacada me parecía excesivo) y me ha ido bastante bien 😉

Si tienes alguna duda, puedes escribirme a cestadecolores@gmail.com o enviarme un mensaje privado a mi perfil de Instagram!! De momento, por aqui, te deseo unas Felices Fiestas!! Hasta la próxima publicación!!