SIBO: Capítulo 1_ Antes de conocerte
Hoy tengo entrega de proyectos y mi maqueta no se mantiene como debería, los planos tienen mejor pinta pero aún así los nervios están instalados en mi tripa, mi cuerpo me quiere decir algo pero yo no quiero escucharlo. Siempre que me siento insegura esa sensación desagradable aparece para recordarme que tal vez no valgo para esto.
Tras una semanita durmiendo más bien poco, con el pijama como uniforme de trabajo y sobreviviendo a base de café y tabaco, parece que por fin hoy podré desconectar un poco. ¿Cuál es el plan? obviamente, dormir la siesta, ducharme, elegir el modelito y cenar pizza acompañada de unas copas para acabar por ahí. Todo parece normal, simplemente una joven tratando de exprimir esa fugaz etapa de la vida.
Desde pequeña fui una niña sana y feliz. Me encantaría contar el cuento de la niña enferma que pasaba muchas horas leyendo en una cama de hospital, pero esa no es mi historia. Con la adolescencia llegaron las primeras “cositas” como yo las llamaba, pequeños toques de atención de mi cuerpo: primeras reglas dolorosas, infecciones recurrentes con su correspondiente toma de antibióticos y como no, los primeros contactos con la ansiedad que conlleva ser una chica adolescente que se autoexige demasiado.
¿Cuáles son los síntomas? ¿Cuándo aparecieron? estas son las dos preguntas del millón que tantas veces me han hecho en la consulta de los médicos durante estos últimos ¿quince años?. Respuesta, no hay un día fatídico en el que de repente aparece la enfermedad, ¿fueron esas Navidades de 2005 en las que tuviste que llamar a urgencias porque te revolvías de dolor en el suelo después de comer y beber lo mismo que el resto? ¿fue después de ese viaje de fin de carrera a Cuba en el que tomaste Fortasec para poder seguir de marcha y cortar la diarrea? ¿fue ese cumpleaños en el que tu estómago se hinchó tanto que hiciste coñas con tus compañeras de piso sobre un falso embarazo?
Mi cuerpo empezó a mandar señales de forma lenta hasta que se convirtieron en lo cotidiano. Por supuesto, recuerdo la lista interminable: dolores de espalda y articulaciones que pasan de ser casi imperceptibles a cronificarse, visitas al baño en los momentos más inapropiados, reglas dolorosas y temidas porque al mes siguiente sabes que será peor, hinchazón de estómago como si te hubieses comido un globo aerostático,… y lo peor de todo, el sufrimiento y la tristeza porque no entiendes lo que te pasa, porque has perdido la confianza en tu cuerpo, porque ya no sabes que significa estar bien y tienes miedo de que no te entiendan.
Tratas de seguir con tu vida como si no pasase nada, no quieres verlo, crees que será algo pasajero, te autoengañas diciéndote que quizás este último mes has estado muy estresada, empiezas a comer arroz con huevo cocido después de cada noche de copas, a hacer uso del ibuprofeno cada vez que te viene la regla o incluso un día antes por si acaso, te prometes que dejarás de fumar en los próximos tres meses,…La cuestión es seguir con tu vida como hasta ahora, te dices a ti misma que no pasa nada, que malos días tenemos todos y que mañana estarás mejor. Sin embargo, ya no habrá marcha atrás, pero claro, en ese momento no lo sabía.
En breves recibiría mi primera hostia en toda la cara, un diagnóstico de colon irritable (ahora más conocido por síndrome de intestino irritable o SII) de origen desconocido y que no tenía tratamiento pero que a la doctora debió parecerle más que suficiente porque, palabras textuales, “siendo tan joven no tenía mayor repercusión”.
Cuando echo la mirada hacia atrás me impresiono de como he evolucionado personalmente y como mi experiencia ha cambiado mi vida por completo. No es algo que eliges, no recibes un título que te acredita como profesional de nada, pero sin duda ha sido la experiencia que más ha transformado mi vida, por eso espero compartirla contigo para que sepas que si estás pasando también por esto no estas sol@.
Creo que por hoy es suficiente drama, así que aquí lo dejo por ahora. Si quieres empezar a entender como conseguí salir del bucle y empezar a recuperar mi salud, te recomiendo que visites este artículo SIBO e Intolerancia a la fructosa, La dieta definitva y si te gusta lo que publico y quieres saber más de mi estilo de vida, comparto un poco de todo en mi perfil de Instagram cestadecolores
😉 Ciao.

